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Los mitos y las leyendas se han creado en la historia del ser humano con el propósito de dar explicaciones a diferentes fenómenos naturales y mantener viva la memoria de las comunidades.

Estas historias contienen tanto hechos reales o ficticios que se transmiten de generación y generación, y dan cuenta de sus creencias e ideología popular.

En nuestra región antioqueña existe una gran riqueza de estas narraciones, debido a la variedad de culturas que coinciden en un mismo territorio.

Es por este que los mitos y las leyendas son un legado cultural que da cuenta de la visión del mundo de cada grupo, y se vuelve en el elemento clave en la construcción de ciudadanía, así como en crecimiento y progreso de las ciudades.

En el marco del Día de la Antioqueñidad, un momento para recordar y reforzar nuestras identidades y culturas, te presentamos algunos de los mitos y leyendas que conservan las narrativas y los conocimientos de nuestra región. ¡Y puedes escuchar los audios con las historias!

 

La Llorona

La llorona convertida en el espíritu vagabundo de una mujer que lleva un niño en el cuadril, hace alusión a su nombre porque vaga llorando por los caminos. Se dice que nunca se le ve la cara y llora de vergüenza y arrepentimiento por lo que hizo a su familia.

Quienes le han visto dicen que es una mujer revuelta y enlodada, ojos rojizos, vestidos sucios y deshilachados. Lleva entre sus brazos un bultico como de niño recién nacido. No hace mal a la gente, pero causan terror sus quejas y alaridos gritando a su hijo.

El cura sin cabeza

Aparece en las cavernas de Tolima Grande y Antioquia. Es un horrible monstruo verde con boca ancha y dientes filudos, su aspecto es como el de un reptil. Existen dos tipos: la Tarazca nativa, que tiene cabeza de mujer y pelos abundantes, y la común que tiene cabeza en forma de pez. El objetivo de este horrible ser es asustar a los niños que comen en cantidades alarmantes.

Es tanta la fealdad de la tarasca, que tan pronto los niños lo ven caen desmayados, como consecuencia del susto. Dicen que algunos niños han muerto como consecuencia del impacto que sufrieron al verlo.

La Patasola

Habita entre la maraña espesa de la selva virgen, en las cumbres de la llanura. Con la única pata que tiene avanza con rapidez asombrosa. Es el más temido por colonos, mineros, cazadores, caminantes, agricultores y leñadores.

Algunos aventureros dicen que es una mujer bellísima que los llama y los atrae para enamorarlos, pero avanza hacia la oscuridad del bosque a donde los va conduciendo con sus miradas lascivas, hasta transformarse en una mujer horrible con ojos de fuego, boca desproporcionada de donde asoman unos dientes de felino y una cabellera corta y despeinada que cae sobre el rostro para ocultar su fealdad.

La Madremonte

Los campesinos y leñadores que la han visto dicen que es una señora corpulenta, elegante, vestida de hojas frescas y musgo verde, con un sombrero cubierto de hojas y plumas verdes. No se le puede apreciar el rostro porque el sombrero la opaca. Hay mucha gente que conoce sus gritos o bramidos en noches oscuras y de tempestad peligrosa. Vive en sitios enmarañados, con árboles frondosos, alejada del ruido de la civilización y en los bosques cálidos, con animales dañinos.

Los campesinos cuentan que cuando la Madremonte se baña en las cabeceras de los ríos, estos se enturbian y se desbordan, causan inundaciones, borrascas fuertes, que ocasionan daños espantosos.

Puedes encontrar más contenidos multimedia sobre los mitos y leyendas de Antioquia en el sitio web “Antioquia mística”, de la Gobernación de Antioquia.